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Errores comunes en los estudiantes de traducción

Aunque yo soy todavía una traductora bastante inexperta (estoy acabando el máster ahora, después de haber estudiado la carrera de Traducción y Comunicación Intercultural), considero que ya sé identificar algunos de los errores que cometemos los estudiantes de traducción y que vamos solucionando con la experiencia a lo largo de los años. No me refiero a los tipos de errores que cometemos en las traducciones (sobre lo cual hablaré pronto en otro post en este blog) sino más bien a hábitos o creencias que tenemos antes de conocer mejor la profesión.

  1. Pensar que, si se entiende perfectamente el texto origen, se puede traducir sin diccionarios. Es posible que conozcamos todas las palabras, pero siempre está bien buscar sinónimos (bien para no repetir términos todo el rato o para buscar una palabra que se adecúe más al registro del texto o cuyo significado sea más preciso respecto al término origen).
  2. Pensar que los glosarios son una pérdida de tiempo. Yo misma, cuando tenía que hacer glosarios en la universidad pensaba «¿para qué servirá tener mis propios glosarios, si seguramente no vuelva a traducir nunca un texto parecido?» Ahora sé que de verdad ahorran mucho trabajo y que buscar glosarios ya creados por empresas etc. puede ser muy útil a la hora de traducir textos especializados. También son muy útiles si realizas una traducción o un proyecto con otro/s traductor/es.
  3. Pensar que ya hablamos el idioma y ya tenemos conocimientos de traducción, por lo que ya lo tenemos todo hecho. ¡Nada más lejos de la realidad! Para ser traductor e intérprete hay que dominar muy bien las lenguas (también la materna) y practicar continuamente, aprendiendo términos nuevos (de los que usan los jóvenes, etc), y leyendo sobre temas específicos (para tener una base de terminología específica de la mayor variedad de temas posibles)… Además, todos sabemos que, si no se practica un idioma, ¡se olvida rápidamente! Hay que estar abiertos a aprender cosas nuevas, incluso en nuestra lengua materna. Ser curioso y aprender algo nuevo todos los días es esencial en esta profesión.
  4. Entregar una traducción sin revisarla bien. A veces, nos toca traducir textos muy fáciles que hacemos rápidamente, pero eso no quiere decir que no haya que llevar a cabo una revisión exhaustiva. Lo mismo sucede cuando traducimos textos difíciles o muy largos: luego ya no hay ganas de revisar. Sin embargo, la revisión es la parte más importante: hay que repasar la ortografía, la coherencia y cohesión, etc. Viene muy bien que otra persona lea nuestro texto, puesto que, a veces, por mucho empeño que le pongamos, no somos capaces de ver nuestros propios errores.

Son cosas que parecen muy obvias… pero todos las hemos pensado el principio sin tener en cuenta la enorme importancia que tienen 🙁

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